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Mano a mano con el Dr. Gianni Gutiérrez

“Mano a mano con” es un espacio de entrevistas a referentes y expresidentes del IUET, orientado a compartir experiencias, aprendizajes y reflexiones construidas a lo largo de sus trayectorias profesionales y académicas. 

En esta oportunidad, entrevistamos al Dr. Gianni Gutiérrez, socio de FERRERE, director de su equipo tributario y catedrático asociado de Derecho Tributario en la Universidad ORT. Con más de dos décadas de experiencia profesional y académica en la materia, integra el Consejo Directivo del Instituto Uruguayo de Estudios Tributarios (IUET) desde hace más de diez años y fue presidente de la institución durante el período 2023-2025.

A continuación, la entrevista:

1. ¿Qué aspectos de su formación o de sus primeros años profesionales siguen influyendo hoy en su forma de pensar y decidir?

Mis primeros años profesionales, especialmente trabajando con Alberto Varela en Ferrere, marcaron profundamente mi método de trabajo y de pensamiento. Allí aprendí que antes de buscar respuestas, hay que formular correctamente las preguntas. En el ejercicio profesional, las mejores soluciones no surgen solamente de conocer la norma y sus interpretaciones, sino de conocer y entender realmente los hechos y negocios a los que se aplica.

De mi etapa de Facultad conservo el hábito de ir un poco más allá en lo que me piden: investigar más de lo necesario, profundizar, buscar bibliografía adicional y no conformarme con la primera respuesta.

Quizás uno de los aspectos más valiosos de la formación fue confirmar la importancia de trabajar con personas más inteligentes, con más experiencia y provenientes de distintas áreas de conocimiento, capaces de cuestionar y enriquecer el análisis. El intercambio honesto, las preguntas incómodas y la posibilidad de someter las propias ideas a discusión fortalecen enormemente la forma de pensar, abordar y resolver los problemas.

2. ¿Qué aprendizajes considera más valiosos después de recorrer distintos ámbitos a lo largo de su carrera profesional y académica?

Uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que el conocimiento técnico y académico, aunque esencial, nunca alcanza por sí solo. La diferencia está en la capacidad de analizar problemas con profundidad, adaptarse a contextos diversos y mantener una actitud permanente de aprendizaje.

También confirmé el enorme valor del intercambio con personas de distintas disciplinas y perspectivas. Los mejores criterios suelen construirse escuchando, debatiendo y estando dispuesto a revisar las propias posiciones.

Pero probablemente el aprendizaje más profundo haya sido comprender el verdadero lugar que ocupa el trabajo en la vida de una persona. La profesión puede ser una gran fuente de realización y servicio, pero no puede convertirse en un fin en sí mismo. Con los años entendí que la pregunta verdaderamente importante y que necesita una respuesta personal profunda no es solamente qué hago, sino quién soy y cuál es el sentido de lo que hago. Y esa es una pregunta que, para mí, inevitablemente también tiene una dimensión espiritual. La verdadera solidez profesional no depende solo del conocimiento o de los logros, sino también de la coherencia, la integridad y la confianza que una persona genera a lo largo del tiempo.

3. ¿Qué lo motiva a seguir involucrándose en espacios de reflexión y debate profesional?

Creo que la formación nunca termina. El ejercicio profesional y académico está en permanente evolución y, en materia tributaria, aún más: surgen constantemente nuevos desafíos normativos y debates que obligan a mantenerse intelectualmente activo.

Al mismo tiempo, hay ciertas cosas que no cambian: el valor del pensamiento crítico, la profundidad en el análisis y la búsqueda honesta de mejores soluciones.

Participar en estos espacios también me permite compartir la experiencia acumulada en estos casi 30 años de ejercicio profesional, aportar a la formación de nuevas generaciones y, al mismo tiempo, seguir aprendiendo. Siempre entendí ese intercambio como una responsabilidad con las nuevas generaciones, pero también como una oportunidad de crecimiento personal y profesional.

4. ¿Qué consejo le daría a quienes están comenzando su carrera y miran con expectativa el futuro profesional?

Creo que no existen recetas universales, porque muchas veces la vida profesional toma caminos completamente inesperados. Siempre recuerdo una anécdota: mi último examen de Facultad fue Derecho Tributario y mientras lo preparaba le dije a mi esposa: “Esta es la última vez que voy a leer algo de tributario”. Sin embargo, en esa mesa de examen oral estaba el tributarista, Alberto Varela, quien en ese momento era socio de Ferrere, que me paseó por todo el programa de la materia y pocos días después me convocó para incorporarme al departamento tributario de la firma. Sin dudas, ser parte de Ferrere primero como asociado y luego como socio ha sido una bendición.

Esa experiencia me enseñó que conviene estar preparado, dar siempre lo mejor y mantener apertura frente a oportunidades que uno no imaginaba y que capaz que ni siquiera quería. Con el tiempo también comprendí que hay algo de Providencia en ciertos encuentros y oportunidades que terminan marcando la vida profesional y personal.

Además del esfuerzo y la excelencia académica, considero fundamental tener un propósito trascendente que dé sentido al trabajo. Para mí, la fe y la familia han sido siempre parte importante de ese sentido. La profesión puede ser una fuente importante de realización, pero no debe convertirse en un fin en sí mismo. Hay que aprender a equilibrar y cuidar aquellas relaciones verdaderamente importantes.

También considero esenciales dos virtudes especialmente difíciles en nuestra profesión: la generosidad y la humildad. Generosidad para compartir y ayudar a otros; y humildad para reconocer que siempre queda algo por aprender.

Específicamente referido a la especialización tributaria, mi consejo sería no perder de vista que, en un contexto atravesado por la inteligencia artificial, la especialización no desaparece: se vuelve todavía más importante. La IA puede ofrecer respuestas rápidas, pero el verdadero diferencial sigue estando en quien desarrolla criterio, profundidad técnica y la capacidad de formular buenas preguntas; y eso sigue exigiendo estudio, lectura, esfuerzo y la experiencia de buscar soluciones propias antes de recibirlas hechas. Hoy el desafío es dar soluciones con la velocidad de un Fórmula 1, pero sin perder precisión técnica ni profundidad en el análisis. Y eso sigue exigiendo estudio, lectura, esfuerzo y pensamiento crítico.

5. ¿Qué rol ha tenido el IUET en su desarrollo profesional y académico?

El IUET representa una tradición jurídica y académica que, desde hace décadas, ha contribuido al desarrollo del pensamiento tributario en Uruguay y la región, promoviendo el estudio riguroso de la materia, el intercambio técnico entre disciplinas y la defensa de principios fundamentales del Estado de Derecho. Sentirse parte de esa historia —y de algún modo continuador del legado de figuras como Ramón Valdés Costa, José Luis Shaw, Juan Carlos Peirano Facio, Juan Antonio Pérez Pérez o Addy Mazz— es un honor y también una gran responsabilidad.

Participar en sus órganos de dirección, primero como integrante del Consejo Directivo y luego como presidente, ha sido una experiencia de enorme aprendizaje. El trabajo conjunto con colegas y directores me permitió valorar aún más la importancia de las instituciones como espacios de formación permanente en la técnica y el diálogo. Participar en charlas académicas, escribir para la Revista Tributaria y formar parte de las Jornadas científicas del IUET e IFA exige mantenerse actualizado y en constante estudio, algo esencial para ejercer y pensar el derecho tributario en un contexto de transformación permanente.